Tú operas la planta.
Nosotros nos encargamos del mal olor.
Reactivo biodegradable y no tóxico que elimina el ácido sulfhídrico (H₂S) y los malos olores casi de manera inmediata.
Resultados comprobados
El día a día en tu planta
El ácido sulfhídrico llena de mal olor colectores y cárcamos, y con él llegan las quejas de vecinos. Sostenidas, esas quejas pueden escalar a sanciones e incluso al cierre de la planta.
La sosa cáustica y otros reactivos elevan tu costo mensual, sin resolver de fondo el mal olor ni la carga orgánica.
Exceso de lodos, tuberías azolvadas y la presión constante de cumplir la NOM en cada descarga.
La solución en resultados
Un solo reactivo que ataca el mal olor, baja tu costo y te mantiene dentro de norma.
Menos gasto en reactivos: hasta 63–94% menos que con sosa cáustica para controlar el H₂S, según el dictamen de SACMEX.
El que casi nadie suma: menos energía en aireación, menos mantenimiento, menos lodos que disponer, menos desazolves de emergencia y menos riesgo de multas por incumplir la norma.
Cómo funciona
AIGUA actúa a nivel de célula: el cobre ataca a la bacteria que genera el mal olor y luego se vuelve inerte.
Simulación: el ion de cobre (Cu) impacta la bacteria hasta quedar quelatado
Los iones de cobre (Cu) de AIGUA se dispersan en el punto crítico: cárcamo, colector o entrada de planta. Sin obra ni cambios al proceso.
AIGUA penetra la membrana celular más delgada de las bacterias anaerobias —las que generan el H₂S y el mal olor—, haciendo que dejen de funcionar y mueran.
Se corta la fuente del H₂S. Las bacterias facultativas pasan a aerobias y degradan la materia orgánica con oxígeno, de forma más eficiente.
Cumplida su función, el cobre se quelata y se vuelve inerte: sin residuos peligrosos y dentro de los límites de la NOM.
Tu operación, tu solución
AIGUA se adapta a distintos entornos. Elige el tuyo y te llevamos al detalle.

Control de H₂S, reducción de lodos y malos olores en planta de tratamiento.
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Trampas de grasa, drenajes y cocinas sin malos olores ni plagas.
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Sanitarios, cárcamos y zonas de alto tráfico sin malos olores.
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Coladeras, drenajes y áreas comunes limpias y sin plagas.
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Supresión de H₂S y malos olores en el punto donde más se concentran.
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Reducción de grasas y aceites, y recuperación de diámetros.
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Control de algas y malos olores en lagos, presas y canales.
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WC, mingitorios y coladeras sin malos olores; se aplica hasta con atomizador.
Ver soluciónEvidencia, no promesas
Para dejar el ácido sulfhídrico por debajo de 5 ppm, AIGUA necesitó entre 63% y 94% menos producto que la sosa cáustica (NaOH). Ese rango depende del punto medido: es el ahorro real de reactivo que documentó la Subdirección de Control de Calidad del Agua de la CDMX.
AIGUA alcanza la categoría más alta de biodegradabilidad (EPA / OCDE): se descompone de forma natural en menos de un mes, sin dejar residuos tóxicos persistentes ni inhibir la vida microbiana.
Aplicado como pretratamiento en una planta de tratamiento real, tras 15 días y con dosificación conforme a especificación:
Qué mide cada una, la meta a vencer y dónde queda AIGUA.
| Norma | Tema | Meta a vencer | AIGUA |
|---|---|---|---|
| NOM-010-STPS | H₂S en exposición laboral | ≤ 10 ppm | 3 ppm en campo |
| NOM-001-SEMARNAT | Descarga a aguas nacionales | Límites de contaminantes | Dentro de norma |
| NOM-002-SEMARNAT | Descarga al alcantarillado | Límites de contaminantes | Dentro de norma |
| EPA 796.3200 · OCDE 301D | Biodegradabilidad | ≥ 60% en 28 días | 60.4% |
Cada resultado se sustenta en los estudios dentro de la sección de descargas.
Dudas frecuentes
AIGUA es un producto para tratar aguas con alta carga orgánica y problemas de malos olores. Se utiliza en PTAR, cárcamos, drenajes, trampas de grasa, lixiviados, lodos, rastros, acuacultura y cuerpos de agua.
Actúa sobre las bacterias anaerobias y los compuestos que generan H₂S. No enmascara el mal olor: interviene sobre su origen y estabiliza los sulfuros presentes.
No actúa únicamente como un oxidante convencional. Su efecto combina el control microbiológico y la interacción del cobre con bacterias, materia orgánica y sulfuros, con una acción oxidante sobre la materia orgánica: SACMEX documentó una reducción cercana al 64% de la carga orgánica.
El cobre reacciona con bacterias, materia orgánica y sulfuros, formando compuestos más estables. Parte de estos puede integrarse a sólidos sedimentables, dejando un sobrenadante más claro.
El diferencial de AIGUA es que el cobre permanece en solución, reaccionando con las bacterias, la materia orgánica y los sulfuros, en lugar de precipitar y acumularse en el fondo. Al no precipitar, no se sedimenta ni se concentra como cobre libre. De hecho, en una prueba de campo en una planta de tratamiento, la concentración de cobre se mantuvo en 0.5 ppm antes y después de aplicar AIGUA: no se acumuló. La concentración final siempre debe verificarse conforme a las condiciones del sitio y la normativa aplicable.
La dosis depende del caudal, el volumen, la carga orgánica, la concentración de H₂S, el origen del problema y si el agua está estancada o en movimiento. Como referencia, en pruebas se han usado diluciones de 1:20 000 en agua residual, dosificación continua por goteo en trampas de grasa y mezcla al 25% con agua en atomizador para superficies. Se recomienda realizar un diagnóstico y, cuando sea necesario, una prueba piloto.
De acuerdo con la Hoja de Seguridad y los estudios disponibles, AIGUA se considera biodegradable y no persistente cuando se utiliza correctamente. Los compuestos resultantes de su reacción pueden estabilizarse e incorporarse a los sólidos del sistema. Dato técnico: en el ensayo acreditado por la EMA alcanzó 60.4% de biodegradabilidad en 28 días conforme al método EPA CFR 796.3200 / OCDE 301D, superando el umbral internacional del 60% para clasificarse como “fácilmente biodegradable”.
AIGUA se aplica preferentemente al inicio del sistema. Su función es controlar condiciones anaerobias, malos olores y compuestos difíciles, para entregar al proceso biológico un agua más estable y más fácil de procesar. No sustituye el tratamiento biológico.
En agua estancada, el efecto puede ser prácticamente inmediato. En agua en movimiento, el tiempo depende del flujo, el origen del mal olor, la concentración de H₂S y la distancia entre el punto de aplicación y el punto afectado.
Primero se revisan el tipo de agua, caudal, carga orgánica, pH, concentración de H₂S y punto de origen del problema. Después se define la dosis, el punto de aplicación y los parámetros de control para comparar resultados antes y después.
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